sábado, 23 de enero de 2010

El control sobre el aprendizaje

Hoy mi esposa le ha llamado la atención a una sobrina que vive con nosotros debido a que no realiza ninguna actividad de trabajo en casa a menos que se le ordene. Charlando después con ella confirmo que en el colegio (bachillerato) ella y sus compañeros solamente estudian lo que sus profesores les indican, en las fuentes que les piden y no van más allá, ¿para qué ir más allá? -me dice.
En nuestro sistema escolarizado es así. Es una cultura de la obediencia y la pasividad. El docente es la autoridad y ordena qué actividades de aprendizaje se deben realizar. Sus órdenes son indiscutibles y el estudiante debe acatar dichas órdenes. Así hemos crecido.
Entonces, cuando el estudiante llega a la Universidad, ¿cómo podemos pedirle que tome el control de su propio aprendizaje si durante toda su vida previa hemos fomentado lo contrario? Obviamente a los niños en sus primeros años en la Escuela no podemos pedirles que asuman el control de su aprendizaje, pues lo ignoran todo o casi todo y el docente es como un mago que los ayuda a descubrir el mundo, cómo funciona y propiciar el desarrollo de habilidades para ser parte de él.
El sistema escolarizado debería estar planificado para ir pasando poco a poco el control sobre el aprendizaje al nuevo individuo hasta que en la Universidad el mismo pueda incidir decisivamente en su propia formación y desarrollo.
Pero no sucede así, al menos en las Universidades Públicas de los Países latinoamericanos, las aulas están llenas de chicos pasivos aguardando las órdenes del profesor en turno. Replicar el conocimiento del profesor. Es por eso que es complejo también incidir en el desarrollo de un pensamiento crítico. Es muy común escuchar la queja de los docentes al afirmar que los chicos solamente son capaces de resolver los mismos problemas que el profesor resuelve. Pero es lo que hemos fomentado a lo largo de su aprendizaje. Desde las actividades de memorización y réplica de los primeros años de escolaridad. No podemos esperar otra cosa.
Sembrar en el desarrollo de los estudiantes memorización, réplica y pasividad genera la cosecha de la cual las instituciones educativas se quejan ahora.
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